Revista Dentistas Marzo 2021 Nº 48

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La reunión que estas pasadas semanas celebró la Comisión de Especialidades del Consejo General de Dentistas, presidida por los doctores Óscar Castro Reino y Juan Carlos Pérez Varela, ha supuesto la escenificación pública del apoyo que la Odontología española brinda al proyecto y la demostración de que el consenso sobre su imperiosa aprobación es ya una realidad incontestable.

Atrás quedan, por tanto, cientos de encarnizadas discusiones que, en interminables reuniones, enfrentaban de manera periódica al Consejo General, a las sociedades científicas y a las universidades, defendiendo cada una de las partes, con inusitada vehemencia, posturas irreconciliables frente al bien común de la profesión.

La Ley que regula nuestra actividad profesional no estará completa ni adaptada a las exigencias europeas hasta que no alcancemos entre todos la regulación legal y oficial de las especialidades.

Hace unos años, cuando se planificó y se presentó el sistema MIR de formación especializada, los cimientos de la Medicina más rancia se tambalearon ante semejante temeridad, demostrándose unos años después que su implantación había revolucionado, no solo el proceso de formación, sino que había contribuido de manera estratégica en el avance, progreso y eficacia actual de nuestra sanidad.

Las especialidades de la Odontología no serán excluyentes, no generarán interferencias profesionales y contribuirán decisivamente a mejorar el nivel clínico, técnico, social y científico de nuestra profesión.

En pocos años, tal y como ocurre en el ámbito de la Medicina, no habrá odontólogos sin especialidad y esta nueva normalidad completará para siempre nuestra profesión, dotándola de recursos que aún estamos por descubrir y acallará, con la fuerza de la razón, a los interesados apocalípticos que en su día comparaban las especialidades con las diez plagas de Egipto.