Revista Dentistas Mayo 2020 Nº 43

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No podríamos iniciar este editorial sin recordar las palabras que escribió Isabel Allende: “No sabemos lo fuertes que somos hasta que nos vemos obligados a sacar esa fuerza oculta, porque en tiempos de tragedia, de guerra, de necesidad, la gente hace cosas asombrosas. Es impresionante la capacidad humana para la supervivencia y la renovación”.

No es posible disimular en este editorial, la tristeza, la angustia, la desesperación y la incertidumbre de una profesión que se ve de nuevo sacudida por una terrible crisis económica y social, cuyas consecuencias, de momento, escapan a nuestra imaginación. Todo este número de Dentistas está repleto de información técnica y pertinente que nos sitúa en la amplitud y consecuencias profesionales de la presente pandemia, por lo que nos limitaremos en este editorial a volcar emociones diferentes.

La gripe de 1918 se propagó a la velocidad de los vapores trasatlánticos y del Orient Express, mientras que la Covid-19 lo hizo a la velocidad de un Boeing, siendo la primera vez en la historia que un acontecimiento, de manera simultánea, tiene similares consecuencias en todas las edades, países, clases sociales y profesiones.

Por eso, cometeríamos un error si evaluáramos esta situación, exclusivamente, desde un modelo económico o profesional. Ya no somos los mismos. Y estos días, a lo mejor sin desearlo, nos han transformado en otras personas que han revisado sus valores, sus creencias, sus necesidades y su futuro.

Quizás por ello no es momento de soluciones mágicas ni rápidas, sino de llevar a cabo una profunda refl exión en el ámbito personal y profesional, con el objetivo de crear estrategias que nos permitan convivir de una manera diferente, con los nuevos enemigos. Esta crisis también nos deja resquicios positivos, como el aumento de comunicación entre los profesionales de la Odontología a través de las redes sociales, su deseo en aportar soluciones y criticar las establecidas, el tono moderado y constructivo de las aportaciones, así como las iniciativas y extensa información que hemos recibido de nuestro Consejo General.

Nuestra profesión ha sido considerada esencial durante la pandemia y así lo seguirá siendo, aunque debemos de abrir una ventana al diálogo y al consenso para en este momento en el que volvemos a partir de cero, podamos adaptar nuestra actividad sanitaria y empresarial a un nuevo mundo por descubrir.

Nos esperan tiempos difíciles, pero como en su día recordó Michelle Obama: “cada cicatriz que tienes no es el recuerdo de una herida, sino la señal de que has sobrevivido”.