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Las Sociedades Científicas han tenido y tienen un papel esencial en el desarrollo científico, clínico y social de nuestra profesión. En su entorno y bajo su impulso, se han creado grupos de estudio, comités de expertos y novedosas fórmulas en formación continuada, cuyo principal objetivo fue y es acercar la ciencia y las nuevas técnicas al mayor número de profesionales.

Después de casi 50 años, la gran mayoría de las Sociedades Científicas gozan hoy de un excelente estado de salud. Sus congresos son ya un lugar de encuentro y de formación obligados para las nuevas generaciones. Sus protocolos y documentos clínicos son esperados por todos los profesionales como un medio seguro de actualizar y protocolizar cualquier tratamiento, y también, porque han alcanzado con esfuerzo y prestigio la capacidad de acreditar y crear marca.

Algunas de estas consideraciones aparecen reflejadas en la entrevista que este número de la revista Dentistas realiza al Dr. Ignacio Rodríguez, como despedida a su exitosa presidencia de la Sociedad Española de Prótesis Estomatológica, SEPES.

Detrás de la sonrisa permanente del Dr. Ignacio Rodríguez, hay mucha alegría y seguridad, pero al mismo tiempo, una gran capacidad de trabajo, su inquebrantable ilusión y también su permanente confianza en el futuro profesional, especialmente en el de los más jóvenes.

Hay frases que trascienden a sus propios autores, y por eso cuando el doctor Ignacio Rodríguez se refiere a que “ La escalera del éxito no se puede subir con las manos en los bolsillos …”, traza una línea invisible que une a todos nuestros jóvenes odontólogos con aquellos pioneros que dedicaron buena parte de su tiempo a crear las primeras Sociedades Científicas en nuestro país.

El resultado es evidente, y resulta muy reconfortante cuando podemos comprobar que un nutrido grupo de jóvenes y, al tiempo, expertos conferenciantes, abarrotan las salas de conferencias justificando así la visión de futuro que un día tuvieron sus mayores.

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, y su comité ejecutivo han obtenido un amplio respaldo de los Colegios profesionales de toda España, lo que supone de manera implícita la aprobación de su gestión económica, científica, social y política.

Esta es, sin duda, una buena noticia para la profesión porque revela una señal inequívoca de unidad y, a diferencia de otros ámbitos, no existirá el lastre continuo del pacto, como premisa indispensable en la acción de gobierno.

Por lo tanto, desde estas líneas, los mejores deseos para estos próximos años porque vuestros aciertos serán, sin duda, nuestras conquistas.

El cierre de iDental, no es la crónica de una muerte anunciada, que podría relatar Vargas Llosa, sino el final de un despropósito que toda la profesión y el Consejo General de Dentistas habían pronosticado con una funesta exactitud.

No creo que deba ser este el momento de analizar sus consecuencias, porque tendremos tiempo suficiente para hacerlo, sino de reflexionar una vez más sobre sus causas, cimentadas todas ellas sobre la impunidad legislativa que han favorecido todos estos atropellos.

El Estado y la Unión Europea han instaurado la libre competencia como un aparente medio de proteger los derechos de los consumidores y usuarios, pero ¿ha sido el medio más honesto de proteger a nuestros pacientes? La respuesta la tiene el cómplice mutismo que han mantenido los responsables sanitarios de las Comunidades Autónomas y del Estado hasta hace poco tiempo.

El cierre simultáneo de varias multidentales en diversos puntos de nuestra geografía, además de inesperado, injustificado e indecente, ha permitido dejar en la estacada a cientos de pacientes sin finalizar o comenzar unos tratamientos previamente pagados o financiados y ha sembrado, de nuevo, la negra sombra de la desconfianza sobre el conjunto de la profesión.

En muchos de estos casos, se ha intentado disimular estos cierres con una aparente suspensión de pagos – a la que todo empresario tiene derecho – que en realidad encubría una siniestra estrategia urdida con nocturnidad, premeditación y alevosía.

Nocturnidad, porque esa ha sido la hora elegida en la mayoría de los casos, para bajar la reja y poner un cartel de cerrado sin más explicaciones, ante la mirada atónita de unos pacientes que no tenían más consuelo que sus propias preguntas.

Premeditación, porque ninguno de estos cierres fue comentado previamente a sus trabajadores, ni negociaron con ellos el despido o buscaron una solución económica consensuada para ofrecer una viabilidad a la empresa.

Y por último y más importante, con alevosía, porque en las semanas previas al cierre del centro, sus propietarios se han dedicado a financiar nuevos tratamientos que a buen seguro sabían que nunca llegarían a realizar y mucho menos a finalizar. La alevosía, es un agravante a la hora de enjuiciar un hecho, porque como en este caso, se utilizan métodos que aseguran el delito, evitan que la víctima pueda defenderse e impiden que un tercero pueda intervenir, asegurando al delincuente, un delito sin riesgo.

Todos estos lamentables hechos, justifican la necesidad de que la titularidad de las clínicas dentales de este país vuelva a ser propiedad de los profesionales de la Odontología y la Estomatología, como único medio de asegurar su defensa, su supervivencia y una utilidad pública basada en los criterios éticos y deontológicos que siempre han guiado nuestra profesión.

Expodental 2018 ha sido una de las ediciones más completas y representativas, con más de 348 expositores directos, 412 empresas delegadas y más de 1.500 marcas, convirtiéndose en uno de los mayores referentes internacionales de una industria innovadora y altamente tecnológica.

Expodental es un fiel reflejo de un sector empresarial que en nuestro país integra a más de 800 empresas y cuya facturación global se elevó en el pasado año hasta los 713 millones de euros, lo que supone un incremento de casi el 9%, con respecto al año anterior. Cifras todas ellas, que nos indican una clara recuperación del sector, después de un largo período de crisis económica y profesional.

A la masiva afluencia de profesionales que se ha producido en esta edición, habría que sumar el incremento de las cifras de negocio y un cambio visible en el estado anímico y en la actitud de todos los que hemos compartido horas de pabellón. Creo que estamos saliendo del túnel y la tan esperada recuperación viene precedida por una clara apuesta de las empresas del sector, que han decidido invertir lo necesario para garantizar el futuro.

Pero también creemos que Expodental 2018 pasará a la historia de nuestra profesión como la exposición de la vanguardia y el cambio tecnológico. Frente a ediciones anteriores, donde las turbinas, los equipos, las fresas y los implantes ocupaban un lugar privilegiado, esta edición, ha apostado claramente por el futuro digital y por la transformación no solo de los equipamientos de nuestras consultas, sino también por la modificación radical de nuestra manera de entender y aplicar nuestra profesión.

El futuro ha venido para quedarse y las innovaciones tecnológicas servirán para completar nuestro horizonte profesional, que seguirá teniendo en el odontólogo a su más preciado protagonista.

El reconocimiento oficial de la técnica de venopunción como una competencia más para los odontólogos de este país, supone una de las mejores y más esperanzadoras noticias que ha recibido nuestra profesión en estos últimos años.

Y esto es así porque, en primer lugar, se amplían nuestras competencias en una técnica imprescindible en los procedimientos de regeneración ósea y tisular.

En segundo lugar, porque ayuda a estrechar nuestra interrelación dentro del ámbito de las ciencias de la salud.

En tercer lugar, porque se abre una ventana al reconocimiento de nuevas competencias que ayudarán a consolidar la profesión y propiciarán, a buen seguro, las futuras especialidades.

Cuando alcanzamos una victoria, a veces olvidamos la batalla previa. Y por eso, creo que es de justicia reconocer la gestión profesional y política que el Comité Ejecutivo del Consejo General de Dentistas ha desarrollado para poder alcanzar esta decisiva competencia profesional.

Todos tenemos la obligación de ser críticos con la gestión de nuestros dirigentes, pero también debemos ser generosos cuando el resultado de su trabajo contribuye a dignificar nuestra profesión.