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Este excelente número monográfico de RCOE es fruto de la ilusión, el entusiasmo y el trabajo del Dr. Elías Casals y la Dra. María Ángeles García Pereiro, que coordinados por sus compañeros Manuel Bravo y Jesús Rueda, han conseguido ofrecer a la
Comunidad Profesional las claves sobre las que hoy se asienta la prevención de la caries dental en nuestro país. 

La crisis social y económica de España ha provocado una disminución de la inversión per cápita de las Comunidades Autónomas en la prevención de determinadas enfermedades, entre ellas una de las más prevalentes: la caries dental. Las
consecuencias de esta falsa sostenibilidad del sistema sanitario, en nuestro caso, supondrá un empobrecimiento de nuestros índices absolutos de caries y enfermedades orales.

Resulta evidente, que nuestros gobernantes, han preferido ajustar y recortar el presente a costa de empeorar las expectativas sanitarias del futuro, en el que a buen seguro, se producirán unas demandas terapéuticas que ni los ciudadanos ni el
estado del bienestar, estarán en condiciones de afrontar.

Por eso, el presente trabajo respaldado por la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO) nos vuelve a recordar qué rentable e importante es la prevención en la sanidad, qué asociada se encuentra a la cultura y educación de los pueblos y también por desgracia, evidencia, que escaso predicamento tiene las acciones preventivas en aquellos gobernantes que siguen creyendo que el futuro, solo se gana y decide, cada cuatro años.

Decir que la Odontología es una profesión sanitaria es, sin duda, una perogrullada. Pero a veces, inmersos en la burbuja de la nanotecnología y el marketing, algunos corren el riesgo de olvidarlo, de olvidar eso que la R.A.E. define como "una verdad o certeza que, por notoriamente sabida es necedad o simpleza el decirla".

Hay, por lo menos, tres características que definen una profesión sanitaria: el conocimiento, la autonomía y la voluntad de servicio. Esta última –la voluntad de servicio a la sociedad– legitima el contrato social que nos otorga, entre otros, el privilegio del monopolio en el cuidado de la salud oral de la población.

El nivel de conocimiento de la Odontología clínica española, ofrece un grado de excelencia homologable a la de los países de nuestro entorno. La autonomía organizativa y de gestión de nuestra organización colegial es razonablemente correcta. Sin embargo, la capacidad de servicio a la sociedad, entendida como el conjunto de acciones organizadas por y para la comunidad, está muy lejos de la del resto de la sanidad española.

En toda la historia de la Odontología española en democracia, solo hay un estudio sobre la salud oral de nuestra población a nivel nacional, promovido, realizado y financiado por la Administración del Estado. Esto ocurrió en 1983, bajo la tutela de la OMS y su publicación por cierto, podría decirse que fue semi-clandestina. Los numerosos estudios posteriores –algunos de ellos, patrocinados y financiados por el Consejo, con la colaboración científica de sociedades como la SESPO–, son todos ellos fruto de la sociedad civil. Una forma de actuacion vicariante, ante la ausencia de políticas sanitarias en salud bucodental, de los poderes públicos. Lean el trabajo de Cortés y col. y podrán apreciar la prolija cantidad de legislación que sobre el tema han evacuado las sucesivas administraciones y que nunca han pasado del papel. Y es que como todos sabemos, el papel lo aguanta todo.

Este número monográfico de RCOE dedicado a la implantología oral es consecuencia del trabajo, la ilusión y la pasión por la docencia del Dr. Juan Manuel Aragoneses Lamas.

Cuando consideramos que era la persona adecuada para guiar la coordinación de este número especial tuvimos en cuenta, sobre todo, su experiencia clínica, su concepto multidisciplinar de la implantología y su implicación personal en la formación de muchos Odontólogos, transformados hoy, en reconocidos profesionales de la implantología oral.

Sin embargo, la publicación de este número monográfico en el que se presentan técnicas de excelencia clínica contrasta, por desgracia, con la delicada situación profesional por la que atraviesa la implantología, sumida hoy en un mercado inconsciente en el que lo único que importa parece ser el precio del producto o el "todo vale" con tal de publicitar la oferta más descabellada.

También debemos reconocer que la responsabilidad de la situación actual ha sido de todos: los profesionales, los colegios profesionales, las universidades, las autoridades sanitarias e incluso los propios pacientes y usuarios.

Las políticas de austeridad y los recortes generalizados en el gasto público -tanto en la Administración General de Estado como en las Comunidades Autónomashan propiciado la reducción de los programas presupuestarios destinados a Investigación y Desarrollo (I+D), Educación Superior y Sanidad que financian y sostienen las actividades de producción del conocimiento.

Es evidente, que simplificar la actual crisis en el ámbito de la investigación a una simple razón económica, sería olvidarse de los frágiles cimientos sobre los que se encuentra asentada la creación del saber en nuestro País.

Es por ello, que de nada servirán en el futuro estos drásticos recortes, si al tiempo, no se introducen profundos cambios normativos que aumenten la autonomía y la responsabilidad de las Universidades y Centros de investigación, para que sus responsables puedan desarrollar estrategias y proyectos institucionales, por los que puedan ser recompensados o penalizados como gestores de la ciencia.

En este número de RCOE no solo estrenamos un nuevo diseño o unas nuevas secciones que contribuyen a facilitar la lectura de la revista, sino que pretendemos sobre todo, dotar a esta publicación de una nueva filosofía cuyo único objetivo es responder a las demandas clínicas y científicas de todos los Dentistas.

Son muchos los profesionales de la Odontología y la Estomatología en nuestro País, que invierte mucho tiempo y recursos en formación continuada a lo largo del año. Es evidente, que nuestra profesión, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo, que la ha posicionado en poco tiempo, dentro de las profesiones más apreciadas por los pacientes dentro del área de las ciencias de la salud, y por eso, esta publicación no se renueva para no morir, sino para proyectarse como instrumento útil y ágil de formación.

En este número en el que inauguramos cuatro secciones, Pablo Castelo Vaz nos acerca al retratamiento de un primer molar tras un fracaso endodóncico. Juan José Moreno Sánchez nos aportará las cifras de la ansiedad dental en los estudiante de Medicina; El Dr. Daniel Capitán-Maravez nos aporta una interesantísima revisión sobre la periimplantitis y por último el Dr. Manuel Somoza Martín, nos ofrecerá un puesta al día sobre la distracción dentoalveolar y su aplicación en la implantología oral.