Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Como utiliza Consejo Dentistas las cookies

Una cookie es un pequeño fragmento de texto que los sitios web que visitas envían al navegador y que permite que el sitio web recuerde información sobre tu visita, como tu idioma preferido y otras opciones, lo que puede facilitar tu próxima visita y hacer que el sitio te resulte más útil. Las cookies desempeñan un papel muy importante, ya que sin ellas el uso de la Web sería una experiencia mucho más frustrante.

Consejo de Dentistas utiliza cookies con diversos fines, entre los que se incluyen recordar tus preferencias, contar el número de visitas que recibimos para acceder a una página, ayudarte a registrarte en nuestros servicios y proteger tus datos.

Una parte o la totalidad de las cookies identificadas a continuación se pueden almacenar en tu navegador. Puedes ver y administrar cookies en tu navegador (aunque es posible que los navegadores para dispositivos móviles no ofrezcan esta visibilidad).

Hace ya algunos años que oí decir a un eminente compañero de profesión (también revisor de proyectos de investigación), en un tono arrogante, que el único merito de la publicación de un caso clínico era del paciente que lo sufría. 

Evidentemente yo creo que olvidaba, intencionadamente, que la publicación de un caso clínico es algo más que la narración más o menos ordenada de la secuencia terapéutica de un paciente, razón por la que hoy en día, están considerados como una “claras contribuciones al conocimiento en Odontología, presentando aspectos nuevos o instructivos de una determinada patología o terapéutica, y siendo el informe riguroso de casos clínicos el primer peldaño en la investigación clínica y científica”. 

Juzgar un determinado proyecto o trabajo de investigación, exclusivamente por el prestigio de sus autores, de su institución o de su formato, implica limitar el conocimiento y cambiar la necesaria evidencia científica, por una sesgada admiración aduladora y también rancia, que a veces se desprende desde algunas Instituciones seculares.

En la actualidad, la formación en Odontología se realiza bajo un enfoque por competencias en el que se han implementado herramientas didácticas novedosas, con el objetivo de que los futuros profesionales vinculen las ciencias básicas con la clínica, con el objetivo final de poder solucionar en su práctica diaria, casos clínicos. 

Este modelo de formación e información científica responde a un novedoso y original modelo al que, los encargados de colaborar en la divulgación de la ciencia, no nos podemos sentir ajenos.

En este número de RCOE además de un excelente trabajo de investigación en el que se presentan los resultados del PADI en el País Vasco, realizado por D. Federico Simón Salazar, se publican dos casos clínicos de D. Víctor Alonso de la Peña y Pablo Castelo Baz, que son en parte reflejo de la nueva línea editorial que a partir de este número orientará nuestra revista.

Hace unas semanas he tenido la oportunidad de dialogar con un prestigioso editor internacional de libros y revistas científicas, el cual me expresó su profunda preocupación por la disminución del “consumo de ciencia” que sobre todo observaba entre los profesionales más jóvenes, independientemente del soporte utilizado. 

Es decir, a pesar de que el número de odontólogos se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años, la cifra de libros o revistas que se venden, alquilan o consultan han disminuido o se mantienen con los niveles adquisitivos de los años ochenta. 

Por desgracia, la misma circunstancia podemos advertirla con respecto a la asistencia a cursos de formación continuada o congresos, destacando el hecho de que hasta un 30 por ciento de los dentistas más jóvenes, no vuelven a asistir a ninguno de estos eventos, tras obtener el Grado de Odontología. 

Para poder justificar estas extrañas circunstancias, podríamos invocar la crisis económica (causa aparente de todos los males) o las dificultades laborales que está imponiendo este nuevo mercado neoliberal. 

Sin embargo, posiblemente existan otras razones de más hondo calado, como son la falta de vocación, el desinterés, la falta de respeto hacia la profesión o incluso la falsa sensación de que la ignorancia más absoluta, puede ser la base científica de la osadía y la temeridad profesional. 

Afortunadamente este nuevo número de RCOE nos devuelve la confianza en esta profesión al descubrirnos que nuevos autores, profesionales y científicos, siguen creyendo que el trabajo, la formación y la excelencia clínica son el único camino sobre el que puede asentarse una profesión con futuro.

MONOGRÁFICO

“CEPILLOS DENTALES OSCILANTESROTACIONALES-PULSÁTILES: EVIDENCIA CIENTÍFICA”

Por Juan Carlos Llodra Calvo

Nadie puede poner en duda, que los principales progresos científicos en el ámbito de nuestra profesión en el presente siglo, se van a producir en la incorporación de los nuevos materiales en implantología oral, en las nuevas técnicas adhesivas en Odontología conservadora, en las modificaciones genéticas a nivel tisular y en los nuevos procedimientos de aplicación e indicaciones de los láseres en Odontología.

Todas las crisis han sido definidas como un momento idóneo para crear nuevas oportunidades, y esta profunda crisis económica y social que ha sufrido nuestra profesión, en estos últimos diez años, nos abre una nueva ventana apoyada en dos dinteles, el de la formación y el de la innovación tecnológica.

Las certidumbres son claras enemigas de la innovación, y a lo largo de nuestra reciente historia profesional, los conflictos y dificultades han dado lugar a soluciones creativas surgidas de unas nuevas condiciones inesperadas. Nuestra actividad profesional, no puede estar concebida como un guión de cine o una novela, ya que en los próximos años, se producirá una constante introducción de personajes y de condiciones imprevisibles, que modificarán nuestro futuro argumental.

Tenemos que concienciarnos, aunque no nos guste, que nuestro sector se verá continuamente perturbado por competidores inesperados y tecnologías nuevas, que solo llegaremos a comprender o a hacer frente, mediante un espíritu innovador asentado en una formación que cada día rebasará más nuestras propias capacidades.

Han pasado ni más ni menos que diez años desde aquel primer monográfico, dedicado a las aplicaciones del láser en Odontología (RCOE, 2004, Vol. 9, Nº 5) en el que se pretendía dar un poco de información básica sobre la utilización de esta tecnología en la práctica diaria.

Desde entonces, la tecnología láser se ha venido implementando, a lo largo de estos años, en las diferentes disciplinas odontológicas, como son la odontología restauradora, cirugía oral, medicina bucal, periodoncia, implantología, ortodoncia, odontopediatría, cosmética dental, entre otras.

Muestra de ello quiere ser este monográfico, en el que hemos reunido a relevantes profesionales nacionales e internacionales en lo que a láser se refiere, con una experiencia profesional indiscutible en la materia y con un aval científico demostrado.