A lo largo de este año se han venido sucediendo los cierres de Clinicas Dental Line por toda España, dejando sin atender multitud de tratamientos pactados con los pacientes e ingenuamente financiados por anticipado.
Hemos creado esta sección para recopilar las diversas noticias aparecidas en los medios de comunicación, y los comunicados de los diferentes Colegios de Dentistas o de Odontólogos y Estomatólogos de toda España en apoyo de los pacientes damnificados, para quienes entendemos es una cuestión de máximo interés, que causa la máxima preocupación en nuestra organización colegial, en tanto corporación que debe velar y vela de manera prioritaria, en materia de salud buco-dental, por los derechos de los ciudadanos y la calidad asistencial odontológica.
Se debe saber que Dental Line deja también muchas deudas entre los dentistas, a quienes han suspendido el pago de emolumentos, generalmente mileuristas, desde hace algunos meses.
El caso de Dental Line, no será seguramente el único en el ámbito de las marcas y cadenas de clínicas configuradas exclusivamente como empresas al servicio del negocio, sin especiales reparos vocacionales ni cuidados ético-deontológicos, caracterizados por una gran estructura comercial y el abuso poco escrupuloso de grandes reclamos y señuelos publicitarios de corte propagandística y carácter falaz, como garantías espurias (imposibles de cumplir dentro del marco de la llamada lex artis) y enunciados de supuestas gratuidades que no son tales.
En los “Know How” de algunas de estas “empresas” o “negocios”, que es lo que son muy por encima de centros sanitarios estrictos, figuran en ocasiones procedimientos absolutamente condenables, no sólo desde la perspectiva deontológico de la profesión de dentista, sino incluso del ámbito jurisdiccional penal. El problema es la preceptiva certidumbre de las pruebas de autenticidad a esos documentos en los que, por ejemplo, se recomienda (presuntamente) a los auxiliares e higienistas que no dejen solos a los dentistas con los pacientes, por la propensión de éstos a recomendar tratamientos más conservadores y baratos que los que les interesan a los gerentes y administradores de dichas empresas. O en los que se explican pormenorizadamente conversaciones simuladas entre los dentistas o higienistas y los responsables comerciales o de la gerencia.
Nos tememos que esta política suicida, de huida hacia delante, centrada en la captación de pacientes para exprimirles el dinero, a veces, según denuncias, con tratamientos que los pacientes no siempre necesitan, producirá más quiebras y más damnificados por firmar incautamente las financiaciones antes de recibir los tratamientos.
Recomendamos a los pacientes, para precaver estos riesgos, que no autoricen a las entidades financieras con las que se procuran facilidades de pago, a pagar íntegramente los tratamientos hasta que no sean terminados. Como en el mundo de la promoción de viviendas que se construyen con hipotecas, los pagos se fraccionan por etapas contra la certificación de las sucesivas fases que se han ejecutado. Igual debe hacer Vd., paciente, cuando se enfrente a tratamientos largos y costosos. No debe autorizar el pago total financiado, sino espaciarlo en fases, conforme se las van terminando. Si ha contratado una rehabilitación mediante implantes y prótesis, no debe pagarlo todo por anticipado: debe aceptar el pago de una parte de los implantes hasta que se los coloquen, momento en que podrá completar el importe de la cirugía implantológica. Y con la prótesis, puede adelantar una fracción como provisión de fondos, pero no debería terminar su pago hasta que se las hubieran colocado y puesto en servicio. Así nunca tendrá sustos.
Manuel Alfonso Villa Vigil | Presidente del Consejo de Dentistas |